Ventilación para el control de incendios

En el contexto de la prevención y extinción de incendios en estructuras, la ventilación es un elemento de suma importancia. Su consideración arquitectónica debe estar orientada a la protección contra fuego, la salud de quienes usan las instalaciones y la rápida mitigación de cualquier siniestro que pueda suceder.

Ventilación para el control de incendios

Mientras que en inmuebles residenciales las precauciones son menores, esto cambia para recintos industriales/comerciales críticos, donde puede haber sustancias peligrosas. Los incendios son situaciones complejas que deben ser abordados con capacitación, planeación y medidas contra fuegos que se puedan adaptar rápidamente a su evolución. 

Los bomberos se refieren a la ventilación como: “Procedimientos específicos necesarios para producir una evacuación planeada y sistemática del humo, calor y gases hacia el exterior de una estructura determinada”. Cuando la aireación es deficiente, entorpece las labores de rescate, la extinción y la localización del foco, lo que puede costar vidas y mayores pérdidas materiales. 

Tipos de ventilación en la extinción de incendios

La finalidad de las técnicas de ventilación está orientada a crear mejores condiciones internas del recinto o espacio donde ocurre el incendio. En la práctica, los bomberos asignados al siniestro procuran despejar la toxicidad del humo, reducir la humedad o temperatura excesiva, mejorar el flujo de oxígeno y la visibilidad, y controlar el potencial explosivo del ambiente. 

Para lograr este cometido, la prevención de incendios tiene establecidos varios sistemas. Cada uno de ellos puede ser adaptado según el local o edificio en fuego. En este sentido, los bomberos cuentan con 5 métodos básicos de ventilación: 

  • Ventilación general o ambiental. En este caso, el aire entra al recinto y se distribuye por todos los espacios antes de salir. Esto puede ser peligroso cuando hay un foco contaminante que puede extenderse por todo el lugar debido a la dinámica de la circulación. Por eso hay que tener un buen plan contra incendios antes de ejecutar esta opción. 
  • Ventilación por depresión. Este sistema requiere la colocación o el uso de un extractor de aire que saque este elemento del espacio físico afectado. En consecuencia, el aire interior está deprimido o por debajo de la presión atmosférica, lo cual provoca una circulación por la entrada más conveniente y una limpieza del aire circundante. 
  • Ventilación pro sobrepresión. Aplicando un principio contrario al anterior, con este método se busca generar sobrepresión del aire con respecto a la presión atmosférica. Lo que se quiere es que la corriente fluya hacia las aberturas o salidas establecidas/creadas, lo cual favorece el reciclaje del aire interno al eliminar los elementos tóxicos que están en el ambiente. 
  • Ventilación mecánica controlada. Este método tiene como propósito controlar el ambiente circundante dentro de un inmueble. Para ello, los locales o edificios cuentan con dispositivos integrados que generan la extracción del aire y su posterior renovación. De esta forma se garantiza que la corriente esté libre de elemento contaminantes. 
  • Ventilación localizada. A través de este sistema, el aire es capturado en el mismo sitio donde se produce, lo cual evita su circulación general por todos los espacios. Esto se logra utilizando una campana que se encarga de atrapar el foco contaminante mediante una salida estrecha, liberando el aire tóxico en el exterior. 

​ Tácticas en la ventilación operativa

En lo que respecta a la actuación de los bomberos y la seguridad en incendios, la operatividad táctica es crucial. Esto engloba las acciones destinadas a controlar el flujo de gases provocado por la provisión de aire o el manejo de las corrientes naturales o forzadas. 

Dicho de otra forma, la ventilación con presión positiva (PPV/VPP) son todas las acciones ejecutadas por los bomberos que ayudan a regular el flujo de aire en una estructura en llamas. Por ende, este proceso está compuesto por: antiventilación, extracción natural o forzada del humo/gas, protección del volumen con sobrepresión y PPV. 
Cuando se trata de usar la ventilación de presión positiva en la extinción de incendios, hay tres fases básicas en su aplicación: 

  • Ventilar para proteger
  • Ventilar para dispersar el humo
  • Ventilar para atacar

Estas fases corresponden a una respuesta gradual en función del tipo de siniestro y pueden ser adaptadas según la estructura del edificio, ya sea en forma u operación. Dicho esto, veremos en qué consiste cada una: 

Ventilación de protección

Esta táctica tiene como objetivo presurizar los volúmenes con la intención de evitar que el humo llegue hasta ellos. En sí, su correcta aplicación limita el riesgo de que el fuego se propague a causa del humo. Además, evitará la contaminación de las áreas circundantes que inicialmente no fueron afectadas por las llamas. 

En cuanto a su aplicación, es muy sencilla y rápida. Este tipo de aireación no exige 2 ventiladores VPP de gran poder cuando el volumen que se quiere proteger es pequeño. A menudo, un ventilador portátil de baterías bastará para la mayoría de espacios, como el BATFAN, el cual es muy fácil de usar e instalar. 

También es recomendable usar un ventilador eléctrico contraincendios para evitar la generación de gases de escape en la estructura y así lograr la ventilación deseada. Para locales comerciales o industriales, están los LFV (Ventiladores de Flujo Grandes), especialmente diseñados para airear aeropuertos, bodegas, edificios altos, complejos industriales, túneles y más. 

La idea fundamental detrás de esta ventilación, enfocada en proteger los volúmenes que no han sido afectados por el humo, hace énfasis en una actuación operativa contra fuegos de manera segura y con menores limitaciones. Ya que el flujo de aire enviado con los ventiladores no incide sobre el foco de las llamas, no hay peligro de efectos adversos. 

​ Ventilación para dispersar el humo

El objetivo básico de esta medida contra incendios consiste en desplazar el humo hacia el exterior para sustituirlo por aire fresco. Esto se debe a que el humo provocado por el fuego tiende a ser inflamable, tóxico y perjudicial para los que están en la escena. Aunque los dispositivos de extracción están calibrados para facilitar la extracción del publico, no son los más adecuados para ayudar a los equipos de rescate. 

Hay cuatro razones para usar esta ventilación: 

  • Disminuye la temperatura dentro de los volúmenes
  • Ofrece condiciones más seguras para la evacuación pública
  • Reduce la cantidad de humo y, al mismo tiempo, sus efectos tóxicos
  • Aumenta la visibilidad para las víctimas de siniestro y las brigadas de rescate

En función de las limitaciones de la estructura, puedes usar el poderoso master fan en la base de las escaleras y sustentar la aireación con ventiladores portátiles relays en cada piso. En esta situación, equipos como el EFAN o BATFAN de baterías son especialmente efectivos para estas operaciones de extracción debido a su diseño compacto. 

En casos especiales de extinción de incendios, como un fuego en un estacionamiento subterráneo, el PARKFAN eléctrico tiene mejor rango de acción y es más fácil de usar que un LFV. Además, te ofrece una maniobrabilidad y un desempeño que no vas a encontrar en otros ventiladores de extracción. 

Ventilación de ataque

Cumplidas las etapas anteriores en la extinción de incendios, el equipo de bomberos puede implementar la ventilación ofensiva. Esta tiene como finalidad hacer circular la corriente de aire derivada del PPV a través del foco del fuego y hacer que los efluentes gaseosos se dirijan hacia la salida más cercana (abertura, ventana, puerta, etc.). 

Esta táctica suele ir acompañada del uso de una o más boquillas para hacer más eficiente el ataque sobre el brote incendiario. La idea es expulsar hacia el exterior el calor convectivo para facilitar la movilidad de las cuadrillas hacia el punto de ignición. No obstante, esta estrategia de introducir aire fresco, puede avivar las llamas. El gradiente de presión del ventilador y la cercanía de la salida determinarán el éxito de este procedimiento. 

El objetivo fundamental de combinar ventilación de ataque y agua consiste en enfriar las llamas, el combustible y el humo. Esto porque el agua dirigida hacia las llamas se evaporará velozmente, saldrá hacia afuera y dejará de ejercer su función inertizante dentro del espació en cuestión. 

Como medida contra fuegos, debes identificar previamente cuál es la corriente que está alimentando las llamas. Luego hay que colocar barreras y bloquear las puertas para facilitar el flujo del gas. La salida debe ser habilitada cerca del foco y tienes que asegurarte de que el hueco sea lo suficientemente grande para que el humo escape de manera efectiva. 

El gradiente de presión que genera el VPP incidirá sobre el humo, expulsándolo hacia la abertura natural o forzada y la velocidad de salida te indicará la eficiencia de la ventilación. En estas situaciones, los equipos LEADER han probado ser muy confiables y con un rango de 28 mil a 128 mil m3/h y 3 tipos de motorización. 

En definitiva, la ventilación es un tema complejo y amplio que aquí no podemos tratar con mayor profundidad. Las autoridades encargadas de la planeación urbana, en coordinación con los departamentos de bomberos y la dirección de Protección Civil en México, deben atender la particularidad que derivan de la extinción y prevención de incendios según lo establecido por la NFPA. 

Referencias

  • Sin autor. (s.f.). WHAT IS THE VALUE OF THE OPERATIONAL VENTILATION (PPV)?. 27 de julio, 2021, de Leader Group. Sitio web: https://www.leader-group.company/en/expertises/fans/what-value-operational-ventilation-ppv
    Eréndira Reyes. (s.f.). Ventilación en el control de incendios. 27 de julio, 2021, de Mundo HVACR. Sitio web: https://www.mundohvacr.com.mx/2015/05/ventilacion-en-el-control-de-incendios/

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